lunes, octubre 24, 2005

NO CODICIARAS...!. Quien no ha leído el décimo mandamiento....!

Que sermón...!
Al principio me encontró con algo de sueño, pero poco a poco mis oídos pasaron, de solamente oír, a una escucha activa. Es que el tema parecía poco novedoso: NO CODICIARAS...!. Quien no ha leído el décimo mandamiento....
- Obvio que no debemos codiciar!

Pero las palabras que el expositor tomaba de distintos pasajes de la Biblia, poco a poco, fueron haciendo efecto, hasta que finalmente el Espíritu de verdad termino por quebrantar mis defensas y pude escuchar el mensaje que Dios tenía preparado para mí... Gracias Señor...!

En verdad, si le damos vuelta al asunto, la codicia es un pecado sutil y que generalmente no esta en nuestra lista TOP: como la idolatría, el asesinato o el adulterio... Y es que no lo vemos, es un tema interno... del corazón. Pero tal como aprendí ayer domingo: La codicia puede ser el germen de muchos otros pecados. Alguien ha dicho que de todos los pecados, es el menos confesado, y sin embargo, el que todos cometen. Aun el apóstol Pablo admitió que había cometido este pecado (ver Romanos 7:7-8).
Es el pecado de los pensamientos, se puede practicar de forma oculta, y en cualquier lugar. Es el pecado de la actitud de no estar contento, sino de querer más, y desear lo que tienen otros.


Esta sociedad nos inunda cada día con sus ideales. Mensajes publicitarios, en distintos formatos, claros y constantes: Date el gusto…! Si el jefe lo hace porque tu no…! Piensa en ti…! Se un WINNER como CHO..! Etc…

Un maestro lo expone de esta manera: "Los comerciantes son expertos en suscitar en nosotros la codicia, porque yace en nosotros, y ellos saben provocarlo. ¿Nunca ha envidiado el dinero, la casa, la popularidad o la posición de otra persona? Dicen que la envidia es el pasatiempo nacional, y casi nadie lo discute, al contrario, ¡casi parece ser un deporte! ¿No ha codiciado nunca la mujer de otro, o el marido de otra? ¿No ha deseado para sí las habilidades y talentos de otras personas? ¿O la ropa de otros? ¿O los electrodomésticos de otros? ¿O el trabajo de otros? ¿O el sueldo de otros? ¿O el reconocimiento de otros? ¿O el oficio de otros? ¿O la suerte de otros? ¿O el cuerpo o pelo de otros? Todas estas cosas y otras semejantes son brotes del pecado de codicia, y rompen los Diez Mandamientos."


Comida, dinero, imagen, poder: el lugar adonde enfoquemos nuestros ojos espirituales determina lo que deseamos, así como también si nuestra vida está llena de luz o de oscuridad. Jesús dijo: "La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz" (Mateo 6:22).
Cuidado a donde llevemos nuestros ojos.

Si señor:
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos;
Y ve si hay en mí camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno.


LA CURA PARA LA CODICIA: PIENSA EN ALGO QUE PUEDAS DAR EN VEZ DE ALGO QUE PUEDAS OBTENER.

sábado, octubre 08, 2005

Gracias por ser lo Maximo!

Mi unico lider no ha nacido, siempre ha existido ....y no morira jamas!
tengo la esperanza que un dia le podre conocer
y sin duda ahi comprendere todo lo que
ahora alimenta mi fe.


Saludos, Emilio